Por Mario Quevedo, en Cantabricus
Tiempo estimado de lectura: 3 min
Es Asturias los espacios protegidos de rango intermedio se llaman parques naturales. Las palabras no son casuales, así que supongo que quienes eligieron esa denominación tenían alguna intención. Quizás diferenciarlos de los parques artificiales.
A nivel internacional, existen esquemas para que nos entendamos mejor [1]; en esas clasificaciones, los citados parques naturales astures podrían encajar como parques regionales; es decir, figuras con clara vocación de protección, pero a cargo de una administración de menor rango geográfico (autonomía, estado, etc.). También en ese contexto de búsqueda de términos comunes, todos ellos son espacios protegidos multi-usos, donde determinadas actividades extractivas y recreativas están permitidas (caza, pesca, ganadería, aprovechamiento de madera, senderismo, carreras, etc.).
Es precisamente ese matiz multi-uso el que resta credibilidad a la inserción forzada del término natural (complejo y susceptible de ser manipulado). Y resta porque las actividades permitidas no son necesariamente compatibles con la conservación de la biodiversidad. No se inventaron para eso. Incluso algunas, como la transformación de la cobertura vegetal primaria, son el epicentro de los problemas globales en biología de la conservación [2].
Nada más lejos de mi intención aquí cuestionar los espacios protegidos de ese tipo. Seguramente sin compromiso multi-uso no podríamos tener tanta superficie más o menos protegida en zonas del planeta dénsamente pobladas, que incluyen necesidades humanas a atender. Además, cuando uno declara espacio protegido un municipio entero, incluye todos esos usos en la declaración. No hay por tanto sorpresas.

Me ahorro la sugerencia de etiqueta en ese último caso, dejándola en variable aleatoria: Parque X de Somiedo, Parque Y de Redes, Parque X de Ubiñas, Parque Z de Picos de Europa.
Notas y referencias:
[1] Dudley N. 2008. Guidelines for Applying Protected Area Management Categories. Switzerland: IUCN [pdf; 2.1 MB]
[2] Laurance WF. 2010. Habitat destruction: death by a thousand cuts. In: Sodhi N, Ehrlich PR, editors. Conservation Biology for All. Ch 4
[3] Mapa preparado con datos públicos y software libre (QGIS).
[4] Ordiz A, Bischof R, Swenson JE. 2013. Saving large carnivores, but losing the apex predator? Biological Conservation 168
Algunas entradas relacionadas:
Conservación de ¿la Naturaleza?
¿Son naturales las actividades humanas?
Replica a Paperblog en español (@Paperblog_ES) Cancelar la respuesta