Mario Quevedo, en Cantabricus
A muchas personas les gusta celebrar cosas rodeadas de flores; no cuento nada nuevo. En cambio sí es nuevo para mi que se haya puesto de moda casarse bajo Plumeros de la Pampa. Y ya sabéis, la moda en manos del individuo alcanza a menudo categoría de religión.

Cortaderia selloana, el Plumero de la Pampa, es una especie alóctona en Europa. Eso no tiene per se nada de especial; los de Gijón somos alóctonos en Logroño y aun así nos sirven vino. Sin embargo, resulta que Cortaderia es además invasora: forma poblaciones fuera del contexto de jardinería del que proviene en Europa. Eso quiere decir que es capaz de establecerse en lugares en los que previamente se establecían plantas locales. Esencialmente eso preocupa porque tiende a reducir la riqueza de especies de plantas, pudiendo incluso provocar la extinción local de alguna.
Como muchas plantas invasoras, es una especie que se dispersa fácil y lejos, buena colonizadora de esos hábitats roturados por obras y manejos varios. Precisamente su plumero es el instrumento de dispersión, moldeado por la evolución para producir cantidades ingentes de semillas ligeras, que el viento llevará cerca y lejos.
Cuanto más lejos, menor probabilidad de asentamiento de la especie invasora. Cuanta más cobertura vegetal local, menor probabilidad de asentamiento de la especie invasora. Cuanta menos roturación y segadora, ídem. Por favor, no metáis bodas y celebraciones en el lote de «más probabilidad de asentamiento de la especie invasora».
Y si no es por simple sensibilidad, que sea por respeto a las reglas del juego; esas que se publican en el BOE.
Notas, referencias:
[1] El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado un libro de acceso libre sobre invasiones biológicas (enlace al final de esa página). Uno de los ejemplos o casos de estudio es Cortaderia en la Cornisa Cantábrica.
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